Meine Mitfahrgelegenheit

Four Friends in a Car Leaving For Vacation

Nunca me hubiese imaginado el partido que se puede sacar a aquello que llaman en alemán “Mitfahrgelegenheit”. Pues sin duda, resulta la mejor opción para recorrer cada rincón de Alemania y alrededores, a un precio bastante asequible y además practicar el alemán entablando conversación con los compañeros de viaje. Una experiencia totalmente recomendable.
Qué forma tan económica y entretenida, puede resultar este concepto de compartir el viaje con desconocidos. Encontramos numerosas ofertas, se ajusta a nuestros horarios y disponibilidad del viaje y además, nos ofrece la posibilidad de amenizar el trayecto charlando con los viajeros. En España todavía no es un hábito extendido, quizás porque puede despertarnos cierta desconfianza. Sin embargo debemos tener en cuenta que las diversas compañías que ofertan esta posibilidad, ofrecen un perfil detallado del conductor, así como comentarios de otros pasajeros que ya viajaron con él. E incluso un seguro que pagaría el billete de tren o bus en caso de que el conductor en cuestión no se presente a su hora.
Con estos suculentos datos, uno solo necesita elegir el destino a donde quiere ser llevado. En Internet hay diversas páginas dedicadas a ello, siendo una de las más conocidas Mitfahrengelegenheit o Blablacar. Aquí solo tenemos que seleccionar el punto de partida (Abfahrtsort/Startadresse) y el de llegada (Zielort/Zieladresse) y el día en el que queremos viajar (Datum). A continuación, solo necesitamos seleccionar el horario que mejor nos convenga (Uhrzeit), y de aquí accedemos directamente a las opciones disponibles. Tan sencillo y rápido como parece.
Nosotros recomendamos esta opción de viajar, pues puede resultar una interesante ocasión para practicar el alemán, si bien es cierto que siempre es necesario un poco de suerte con el conductor y/o los viajeros, ya que muchas veces suelen ir equipados con todo tipo de aparatos electrónicos para entretenerse en el trayecto, lo cual deja poca opción para dejar caer algún tema de conversación. Sin embargo la experiencia propia revela que siempre hay gente dispuesta a amenizar el viaje hablando sobre cualquier cosa, especialmente en los viajes largos. Ello nos abre la puerta a poner en práctica nuestro alemán.
No sólo el idioma puede resultar un tema interesante en nuestro viaje. También lo resultan las experiencias e historias de la gente con la que viajamos, que pueden aportar mucho, incluso contactos profesionales, clientes para nuestro pequeño negocio, y un sinfín de posibilidades. Recuerdo una vez que viajé a Frankfurt. El precio resultó sospechosamente barato desde el principio, 21 € el trayecto que dura unas cinco horas. Pero ya que ahorrarse un dinerillo nunca está de más (mejor gastárselo tomando una cerveza que en gasolina) acepté el reto. Cuál fue mi sorpresa que tan reducido billete se debía a que el coche en cuestión era una furgoneta que transportaba a seis personas. Un copiloto y el resto cinco pasajeros colocados dos enfrente de tres. Vamos que con tal distribución, sólo se necesita un poco de tiempo hasta que el primero rompe el silencio. Dos de ellos berlineses, uno de Frankfurt (éste fue al que acribillamos a preguntas sobre dónde salir y comer en Frankfurt) y un cuarto que había pasado sus 30 años entre Moscú y Berlín. Así pasamos las cinco horas del viaje, que se fueron volando, a decir verdad. Cada cual contando sus historias pasadas y futuras, y alguno decorando un poco el discurso, que nunca está de más echarse flores.
Con un poco de suerte, hasta se puede conseguir un amigo alemán, o al menos alguien a quien llamar de vez en cuando. A ver si así rompemos el mito aquel de que encontrar un amigo alemán es un reto casi imposible. De mi viaje, además de ahorrarme un dinero, guardé el contacto de aquel personaje de Frankfurt, que había estudiado tres años de español en el colegio y quería practicar el idioma, pues se planteaba unos meses en América Latina (un destino que muchos alemanes escogen para aprender español). Para tándem me pillaba un poco lejos, pero quién sabe, quizás nos volvamos a cruzar en algún otro momento.