El Barrio de Kreuzberg

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Después de sumergirnos en Friedrichshain, hemos decidido continuar la propuesta con Kreuzberg. El barrio está este fin de semana en el punto de mira debido al célebre Karneval der Kulturen. Muchas personas llegan estos días a Berlín atraídos por esta particular y colorida fiesta. Si tu también tienes pensado acercarte por Kreuzberg, nunca está de más llegar informado de dónde has de moverte y los sitios que no te puedes perder.

El barrio fue bautizado como Kreuzberg por la colina del mismo nombre que actualmente se encuentra en el bello Viktoriapark, y que está coronada con una cruz latina. En sus laderas se cultivan las uvas con las que se fabrica el único vino que se produce en la actualidad en Berlín, el Kreuz-Neroberger, que el ayuntamiento suele regalar a los visitantes ilustres. Kreuzberg está caracterizado por su espíritu cosmopolita (lo cual queda perfectamente reflejado en el Karneval der Kulturen) y por su carácter sindical y de acción política (otra de las fechas fundamentales en el calendario es el Erste Mai). Hoy el barrio es una de las zonas berlinesas en las que mayor concentración de ciudadanos extranjeros se recoge, en su mayoría de origen turco por lo que a veces es conocido como Pequeño Estambul. Para disfrutar al máximo de las múltiples posibilidades que nos ofrece el barrio, es primordial repasar su historia, gracias a la cual, el barrio mantiene esa identidad tan única y especial en toda Alemania.
Repasando la historia
Kreuzberg vivió una rápida explosión demográfica debido a la industrialización acelerada de Berlín y a la oferta de alquileres asequibles para todos los bolsillos, convirtiéndose así en un barrio de carácter genuinamente obrero y popular. Sin embargo, el siglo XX traerá duras consecuencias para el desarrollo del mismo, que a la vez serán fundamentales para forjar la identidad que hoy lo representa. Con la llegada de los nazis, Kreuzberg fue elegido como zona donde ubicar el centro de la administración. Entre las actuales estaciones de Kochstrasse, Hallesches Tor y Prinzenstrasse, se situaban las dependencias principales de la policía, el servicio de seguridad y las SS. Ello provocó que Kreuzberg fuera duramente bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial.
Con la construcción del muro de Berlín en 1961, el barrio quedó de nuevo gravemente perjudicado, pues el muro aislaba buena parte del mismo, cortando además muchas vías de comunicación con el centro, con lo que todo el que podía permitírselo abandonó la zona. Este vacío y gran número de casas desocupadas permitió que hasta Kreuzberg llegaran numerosas familias turcas como “Gastarbeiter”. A ello siguieron grupos de artistas y bohemios, así como punkis, que vieron en Kreuzberg una zona alternativa donde vivir, alejados del huracán capitalista que prevalecía en otras zonas. Muchos lugares vacíos se convirtieron en salas de concierto y exposiciones. En 1981, había en Berlín 165 casas ocupadas ilegalmente, de las cuales 86 se encontraban sólo en Kreuzberg.
La prensa se hizo rápidamente eco del carácter comunal, alternativo y de “colorido caos” que presidía el barrio, lo que atrajo oleadas de desencantados con la Alemania Occidental. El primero de mayo de 1987, un grupo de punks y anarquistas celebraron el día del trabajador entre Kottbusser Tor y Oranienplatz, acontecimiento que acabó en enfrentamientos con la policía y el desalojo de la policía de Kreuzberg durante varias horas. El día se ha convertido en uno de los más esperados y simbólicos, debido a la gran manifestación que tiene lugar anualmente, los conciertos y fiestas que se celebran, con un cargado contenido histórico por lo ocurrido aquel 1987.
Kreuzberg en la actualidad
Apenas un par de años después, y con la caída del muro, Kreuzberg volvió a situarse en el centro de la ciudad, a tan sólo cuatro paradas de la céntrica Alexanderplatz. Por este motivo, es hoy un barrio de moda con un alto porcentaje de población juvenil. La presencia turca sigue siendo marca viviente en la actualidad, de ahí lo de “el pequeño Estambul”. Solo hace falta echar un vistazo a las numerosas antenas parabólicas de las casas, todas ellas enfocadas a Turquía. Ello nos permite viajar sin movernos de Berlín, transportándonos de inmediato a oriente, a través de los olores de especias, las vestimentas de sus habitantes, las numerosas mezquitas ubicadas en antiguas fábricas o el bello mercado del Maybachufer conocido como Türkenmarket. Otro lugar que no podemos dejar de visitar, y que es igualmente característico, es el baño turco Haman en Mariannenstrasse, aunque solo para mujeres, está ubicado en una antigua fábrica de chocolates ocupada en 1981 por miembros del movimiento de liberación femenina.
Por supuesto, la oferta de comida árabe y turca, así como panaderías y establecimientos de especialidades orientales es innumerable. Pero si tenemos que destacar alguna nos quedamos con el restaurante turco Hasir y el libanés Maroush, situado enfrente, donde comer uno de los mejores schawarma de todo Berlin. Ambos están muy cerca de la estación de Kotti. Cierto es que hoy en día podemos encontrar restaurantes de cualquier país, especialmente en la calle de Oranienstrasse. Obligado es además, comer una hamburguesa en Burgermeister, justo debajo de la parada de Schlesisches Tor, y ubicado en un antiguo aseo público. Y probar el pollo del puesto del Hühnerhaus, pegado a Görlitzer Park, cuyo aroma perfuma toda la calle desde hace más de diez anos. Los Brunch de los domingos deben de hacerse sin duda en Morgenland con comida mediterránea y oriental, enfrente de la parada de Gorlitzer. Y después a la hora de cenar, pasarse por el restaurante italiano Il Casolare, donde merece la pena esperar para probar una de las mejores pizzas de Berlín, porque está siempre lleno de gente.
En definitiva, necesitaríamos un largo espacio para citar todos los sitios que merece la pena visitar, ya que esta numerosa población extranjera, y especialmente juvenil, que caracteriza el barrio, supone un proliferante surgir de cafés, restaurantes, bares y Pubs, con lo que la mejor recomendación que podemos hacer es callejear y descubrirlos por uno mismo. Así como disfrutar de los famosos grafitis que decoran los edificios. Los realizados por el artista italiano Blu, probablemente los más conocidos, pueden descubrirse en la Schlesischestrasse con Cuvrystrasse. Los que quieran descubrir el Kreuzberg nocturno, han de apuntar el Club der Visionäre y Watergate. Y por último para relajarse en un día de sol, no dudéis en pasar por Badeschiff, una piscina situada encima del canal.
¡No puedes dejar de venir!